| En su guión, Nicolás Aráoz parte del momento en que la Doncella de Orleáns cayó prisionera de los ingleses. “En la penumbra de su calabozo, espera el veredicto de sus jueces. El carcelero que debe velar por ella deambula por la celda y la hostiga con preguntas. “¿Pero qué quieres saber realmente?”, interroga a su vez la guerrera, intrigada por este hombre incrédulo que no encuentra la tranquilidad. “La verdad”, responde él. “¿No es lo que todos queremos? Pero, ¿de qué sirve la verdad? Las respuestas de Juana son una verdad posible”, contó Aráoz al referirse al argumento de su puesta. “Se trata de un diálogo atravesado por el amor, el miedo, la ira, la compasión, y es el texto que el director ha elegido como último testimonio de esta Juana”, agrega el director del grupo Tajo. “Jehanne, la doncella de Dios” es un espectáculo inspirado en el histórico personaje de Juana De Arco, que revela, en sus últimos momentos de vida, las certezas que hicieron de su lucha una proeza sin precedentes. Interpelada por el carcelero, quien hace suyos los cuestionamientos que en aquella época hicieron los jueces que la condenaron a muerte, Juana habla de su fe y de su claridad de propósitos. Al respecto, Aráoz sostiene: “la famosa historia nos revela que Juana fue quemada en la plaza de Rouan. Pero acaso no todo perezca. Todavía llega a nosotros su relato y nos estremece el misterio de su fe. Juana, Juana, pequeña Juana. Nunca está todo dicho en el texto, pero de lo literal brotan los gestos, los ademanes de la palabra, las alas del sueño, plumas son de esas alas las palabras. Y así todo se quema, todo se consume, salvo el corazón, el ardiente corazón de Juana”, reflexionó poéticamente Nicolás Aráoz. (extraido La Gaceta 17/03/2007) 
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