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Última actualización: Miércoles, 9 Marzo, 2005| Ud. está visitando SALAS/TEATRO ALBERDI

TEATRO ALBERDI

La Ordenanza del Concejo Deliberante del año 1909 autorizaba a construir un Teatro con todos los adelantos que la ciencia moderna exige, destinado a la representación de óperas serias, operetas, zarzuelas, comedias, pantomimas, circo ecuestre, etc.". Así nació este edificio cuyos planos se realizaron en el Estudio Candie de Rosario de Santa Fe, construido por Nicolás Ferraro y encargándose al escultor Juan Bautista Finocchiaro, las figuras que decoran el tope de las cornisas. La obra cubre 3.260 metros cuadrados distribuidos en seis niveles, un sótano y cinco plantas. El tratamiento por fuera de piedra París, lo inscribe en el estilo académico francés con toques italianizantes por las balaustradas de los balcones.

Por dentro, mampostería y estructura metálica de perfiles normalizados, palcos volados, columnas con canelas y una sobria decoración barroca, lo inclinan hacia los teatros líricos holandeses o ingleses de fin de siglo.

En este teatro se oyeron las voces de Tita Ruffo, Luis Sagi Vela, Tito Schipa. Aquí se representó La Boheme de Puccini, Cavallería Rusticana, Il Pagliacci. Saludaron desde el escenario don Jacinto Benavente, Belisario Roldán. Bailó Carmen Amaya, actuaron María Barrientos, Margarita Xirgu, Blanca Podestá, Angelina Pagano, Lola Membrives. Hicieron reír FIorencio Parravicini, Pepe Arias, Luis Sandrini; conmovieron Enrique Muiño, Francisco Petrone, Alfredo Alcón, Norma Aleandro, Eduardo "Tato" Pavlovsky, Lito Cruz, etc.


En la escritura pública número 664 del 10 de Octubre de 1961, se lee "El ingeniero Eugenio Flavio Virla, en nombre y representación de la Universidad Nacional de Tucumán, compra a los señores José y Sergio Siderman, por la suma de 3.500.000 pesos, un inmueble (Teatro Alberdi), ubicado en calle Crisóstomo Álvarez esquina Jujuy, ángulo Nord-Este compuesto por 33 metros, 50 centímetros por calle Crisóstomo. Álvarez y 43 metros por calle Jujuy ", agregando "en el precio de venta convenido se incluye la totalidad de las butacas, sillas, utilería, muebles, araña y accesorios y demás bienes existentes en el inmueble".

Esta compra de la Universidad Nacional de Tucumán, ese acto de rescatar de la destrucción por descuido y abandono el nombre edificio de los hermanos Filandro y Miguel Genovessi es inaugurado en 1912, y constituyó un ejemplo de madurez cultural, porque significó salvar para la ciudad de Tucumán una hermosa obra arquitectónica y abrir desde ella una ventana para el arte y la imaginación.

Pero recién en 1967, después de un largo tiempo de litigios, que la Universidad puede disponer, por fin, del Teatro Alberdi.

Con ligeras y apresuradas reparaciones la sala abre de nuevo sus puertas y lo hace de la mano de Boyce Díaz Ulloque. Las grandes obras del teatro universal se suceden; en 1968, "La muerte del viajante", en 1969 "La malquerida", en 1970, "La voz de la tórtola" y "Casa de muñecas" de Ibsen, 1971,"Cementerio de automóviles" de Arrabal, en 1972 "Calígula", en los años 1973, 74 y 75, el resonante éxito de "El hombre de la Mancha", luego, "Anfitrión" de Moliere" El oro y la paja" y "Macbeth", la oscura tragedia de Shakespeare que arrastra también al Teatro Alberdi ya que es obligado a cerrar sus puertas por razones de seguridad. La cúpula se llueve, el canalón que la rodea, desborda, los baños superpuestos de Cazuela y Paraíso se han destruido obligando a clausurar ambos pisos. El herrumbre afecta las bases de las columnas de hierro y sobre el Alberdi se cierne la amenaza de la demolición.


En 1978 la Universidad nombra responsable de las obra de reparación del Teatro Alberdi al arquitecto Jorge de Lassaletta. Mientras se realiza un estudio integral de los albañales de la instalación eléctrica y sanitaria, bajo la dirección del laboratorio de Estructuras del Instituto de Ingeniería Civil, se procede a la reparación de las columnas principales y el hierro de los perfiles es ayudado, protegido y reemplazado en su función soporte por la tecnología del hormigón armado. Además, el laboratorio de Estructuras somete a las partes críticas del edificio a pruebas de carga y las indicaciones de los flexímetros, hacen callar a las voces agoreras; el Teatro Alberdi tiene muchas heridas pero su esqueleto está íntegro y la calidad de su mampostería otorga todas las seguridades necesarias. Para resolver el problema de las filtraciones se cubre la cúpula con un sobretecho de estructura de chapa delgada y cubierta de chapa galvanizada. El cupulín sobresale del conjunto como manteniendo un toque de estilo de la época. Sigue el reemplazo de las cañerías de bajada y de todas las instalaciones sanitarias y eléctricas. En el subsuelo se instala una cisterna, una estación transformadora, sala de máquinas y local para depósito y taller escenográfico.

En la remodelación del interior del teatro al suprimir el viejo palco oficial en la planta baja, se obtuvo un acceso central a la platea y, al llevar el palco oficial al primer piso. se dio la posibilidad de aumentar siete palcos altos. Tertulia pasó entonces al segundo piso con una cabina para el manejo de las luces. El viejo y querido Paraíso desde donde los inmigrantes italianos amenazaban el "gallo" de los cantantes no existe más, ha sido reemplazado por una Cazuela más acorde al presente.


Mario Moyano, un escultor enamorado del noble oficio de la yesería, reprodujo pacientemente los motivos de los mascarones, escudos, frisos y rosetones que el tiempo había destruido y que hoy vemos como hace ochenta años. También artesanos de Tucumán realizaron los apliques y arañas de estilo holandés y aceptaron el desafío de la gran araña central de 450 kilos de peso con 96 luces y 7,60 metros de alto. Y para la salida, en ese momento, once puertas aseguraban una rápida descongestión.

Tras un esfuerzo de muchos años, el 24 de Mayo de 1989 como homenaje al 52º Aniversario de la Fundación de la Universidad, el Rector Rodolfo Campero abrió las puertas del teatro. Desde esa noche el teatro ha vuelto a funcionar.

En 1999, durante la actual gestión del Rector, Contador Mario Marigliano y del entonces Director del Teatro, Arquitecto Ricardo Salim, se inauguró, en el espacio que ocupaba el hall de entrada, la Sala de Cámara, con una capacidad de 72 butacas, destinada a espectáculos más intimistas.

A fines del año 2000, por iniciativa de las autoridades universitarias y con la Dirección de Carlos Alsina, se realizaron las primeras pruebas de funcionamiento de los equipos de aire acondicionado y calefacción y es, a partir del año 2001, en que ambos sistemas están funcionando definitivamente.

Además se reparó y automatizó el sistema de seguridad contra incendios y se dotó al Teatro de nuevos equipos de iluminación y sonido de última generación. También se agregaron barrales en la parrilla para enriquecer las posibilidades de crear efectos lumínicos de mayor belleza.

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