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ALBERTO BENEGAS
Alberto
Benegas
El
actor tucumano Alberto Benegas es uno de los protagonistas del filme
“Luz de invierno”, que rodó en Salta el director
Alejandro Arroz.
Un actor tucumano protagoniza uno de los tres relatos que se cuentan
en la nueva película de Alejandro Arroz, “Luz de invierno”,
filmada en Salta. Se trata de Alberto Benegas, que nació hace
62 años en la capital tucumana y tuvo su paso por películas
nacionales de los 80 y una extensa trayectoria en teatro. “La
televisión no es lo mío; nunca me gustó”,
asegura, frunciendo el ceño en diálogo exclusivo con LA
GACETA.
“Luz de invierno” es una ópera prima ganadora del
Primer Premio del Concurso de Guiones para el Interior del País,
organizado por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa).
En la película, Benegas cumple el papel de un desocupado que
lleva una vida muy difícil y trata desesperadamente de encontrar
una salida. Su historia es la tercera de la película.
-¿Qué
es lo que más le sorprende de la película?
- La escenografía. Cuando fui a Salta, a trabajar en la película,
había una chapa ubicada como ventana y parecía que la
vivienda se nos venía encima nuestro en cualquier momento. El
trabajo que hicieron es increíble, decía yo. Pero un asistente
me puso los pies sobre la tierra. “Esa es una casa de verdad,
Alberto. Ellos son Juan y Melisa, y viven en esta misma propiedad”,
me contaron sin que yo pudiera creerlo.
-
¿Cómo es “Luz de invierno”?
- Es un despertador de conciencias. Yo la llamaría una película
periférica porque muestra lo que existe más allá
de las capitales de las grandes ciudades. Busca en los límites
las historias reales. Se “mete” en los barrios olvidados
de la Argentina. Sería lindo que la vieran los políticos,
más que nada, para ver qué cara ponen y lo que piensan
después de verla.
-
¿Es costoso hacer una película en la Argentina actual?
- Yo creo que no hay que temerle más al bicho del cine. Desde
que llegó la cámara digital los costos disminuyeron mucho.
Lo importante es tener un buen libro, buenos actores y un director que
no sea un “chanta”. Y ojo porque en el cine hay muchos y
están por todo el país.
-
¿Cómo se convirtió en actor de cine?
- Una mañana, sentado en un bar de Buenos Aires, se acercó
un hombre. No se porqué me empezó a hacer preguntas. Luego
me pidió que lo acompañara a “Aries”, la famosa
empresa cinematográfica que rodó filmes emblemáticos.
Cuando entramos, empujó la puerta y gritó: “¡lo
encontré!” Era Adolfo Aristarain y me ofreció mi
primer papel para una película cinematográfica. De ahí
en más me quedé en Buenos Aires donde no me fue tan mal,
a decir verdad.
-
¿Le gusta la televisión?
- La pantallita no me crea expectativas. Allí, todo es inmediatez.
Tenés que leer un libro para hoy y lo actuás mañana.
Yo trabajé en novelas que teníamos que improvisar porque
no llegaban los libros... ¡no llegaban los libros!.. Dejáte
de embromar. El trabajo del actor tiene que ser mucho más artesanal.
Y justamente es el cine el que lo permite. Por eso estoy feliz que abran
la carrera de cine acá en Tucumán. Sólo pido que
haya profesores idóneos y apoyo del Estado.
-¿Es
necesario estudiar para ser actor?
- Uno tiene que tener una formación intelectual básica.
Y, a partir de ahí, tiene que marcar su sello personal. Los gestos
de cada uno no se aprenden en un aula. Hay chicos que pasan años
estudiando. Terminan un curso y empiezan otro distinto. Yo me pregunto
¿cuando se suben al escenario?
DESTACADA
TRAYECTORIA
• Alberto Benegas ha sido dirigido por importantes directores
nacionales, tales como Adolfo Aristarain (“Tiempo de revancha”),
Alejandro Doria (“Los pasajeros del jardín”), Miguel
Pereira (“La última siembra”) y Gerardo vallejo (“El
rigor del destino”).
•
También protagonizó la miniserie que permanece inconclusa,
“El cabo Sabino”, basada en una conocida historieta.
•
Admirador de Peter O’Toole y Anthony Quinn, Benegas quería
ser locutor en su juventud.
•
Comenzó actuando en obras de teatro en Villa Santillán,
una prolongación de Barrio Jardín. Héctor Posadas
fue su primer maestro. De esta manera se convirtió en uno de
los protagonistas de la época de oro del teatro tucumano, con
Boyce Díaz Ulloque a la cabeza.